martes, 24 de agosto de 2021

EL RETORNO DE MI AMIGO EL GENIO

Raúl es su nombre. Y aunque ya lo he mencionado alguna vez lo repito ahora, como preámbulo para presentar su más reciente genialidad.

Hola Sandoval, ¿sabes que he inventado dos ciencias?”

Esas fueron las primeras palabras que le escuché por teléfono una lejana noche de los años noventa. No nos habíamos comunicado por 10 o 15 años y no se le ocurrió mejor idea que reanudar así nuestra conversación.

Nos conocimos cursando el último año de secundaria en la Gran Unidad Escolar Bartolomé Herrera, y nuestra mutua afición por las matemáticas fue el factor que selló nuestra amistad hasta ahora. Y hasta siempre.

Estudió ingeniería mecánica y eléctrica en la UNI, como yo, pero por alguna razón que ya no recuerdo, él se retrasó un año, aunque siempre nos frecuentábamos. Terminamos la carrera y cada uno siguió su camino y nos perdimos de vista salvo esporádicas veces; hasta que recibí esa llamada inusual.

Conversamos por media hora para ponernos al día sobre nuestras vidas. Él había viajado a Holanda a estudiar ingeniería naval. Había aprendido el idioma en tres meses (le creo), había construido barcos, había ganado mucho dinero y todo lo invirtió en un proyecto de grúas pórtico en la época dorada de la pesca, cuando Perú se convirtió en el primer país del mundo en pesca de anchoveta y otras especies. Hasta el colapso de la industria en los años setenta.

Lo perdió todo, pero él ya estaba embarcado en otros proyectos originales: galletas a base de polvo de pescado libre de histaminas, para alimentar a los niños de Biafra y el hambre en otras partes del mundo; el diseño y construcción de una máquina agrícola apropiada para los minifundios del Perú, ¡una máquina que no iba a rodar sino a caminar!; la fabricación artesanal de licores (me obsequió una botella de cerveza para mi santo); la utilización del camote chancho que se arrojaba en las chacras de la costa,  para convertirlas en alimento para humanos; y en varias cosas más.

Nuestros encuentros vía telefónica o presenciales siempre fueron así de informales. A veces semanales o mensuales y otras veces anuales, como ahora. Y en alguna de esas ocasiones me alcanzó copia de sus elucubraciones que aún conservo y que terminaron de convencerme de que no me estaba “hablando piedras”. Tenía, y tiene, una vasta cultura en ciencias, tecnología, matemáticas, filosofía, antropología e historia, que han sido el soporte de todos sus proyectos e inventos.

Pero, hay algo que lo traiciona cuando uno lo ve y lo escucha. Es negro, y su aspecto y comportamiento no auguran algo extraordinario sino, más bien, despiertan los prejuicios que tenemos arraigados contra personas extravagantes como él. A él no le importa, pero conspira en su contra. Sólo cuando uno se gana su confianza y demuestra genuino interés por los temas que aborda, su conversación resulta fluida y amena y hace olvidar el transcurso del tiempo. No es un soñador ni un idealista sino alguien sumamente práctico. Es un ingeniero.

Y si alguien me preguntase cuáles son las dos ciencias que había inventado mi amigo yo respondería: Filosofía de Máquinas y Antroponomía. Así las bautizó él y así han quedado para su propio recuerdo y el mío. Y no sé si alguna de estas dos ciencias le habrá servido para conquistar a las muchas chicas que conoció en sus buenos tiempos. Porque al fin y al cabo los genios también son seres humanos, aunque tengan sus excentricidades. 

Le he pedido permiso para difundir su último invento. Es un video casero de una máquina deshuesadora de anchoveta o pejerrey (Ver el video en archivo aparte). Me dice que le ha tomado 6 años en desarrollarla. Ustedes dirán si ha valido la pena y yo le he preguntado ¿Cuál es el siguiente paso? Creo que ni él mismo lo sabe; y yo he llegado a la conclusión de que lo que lo motiva es el puro placer de someter a prueba su talento.

Pero también me pregunto si mi amigo no es uno de los tantos genios desperdiciados que tiene nuestro Perú.

Petronio                                                                                                 22 de abril de 2021 

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