MORIR
POR LA PATRIA *
Esta frase la hemos escuchado
muchas veces y la repetimos constantemente como máxima expresión de nuestro cariño
por el suelo que nos vio nacer, por nuestras tradiciones y por la huella que
dejaron los que nos precedieron y de los cuales somos herederos.
Pero, no nos hemos quedado tan
solo en palabras, sino lo hemos llevado al terreno de los hechos. Veamos si no,
algunos ejemplos tomados de nuestra historia.
Miguel Grau,
muerto gloriosamente en el monitor Huáscar durante la Guerra del Pacífico.
Francisco Bolognesi,
luchando hasta el final, quemando el último cartucho, sin rendirse ante el enemigo
en la Batalla de Arica.
Jorge Chávez,
estrellándose con su avión, luego de cumplir la hazaña de sobrevolar los Alpes.
Alfonso Ugarte,
despeñándose en Arica para evitar que el enemigo se apodere de nuestra bandera.
Leoncio Prado, malherido
y dirigiendo al pelotón chileno su propio fusilamiento, después de la Batalla
de Huamachuco.
Abelardo Quiñones, inmolándose
en una misión aérea contra las baterías ecuatorianas durante la Guerra de 1941.
Alcides Carrión,
mártir de la medicina, sacrificando su propia vida al inocularse la bacteria de
la verruga para experimentar su desarrollo y evolución.
Honor y Gloria imperecedera
para ellos.
Monumentos, plazas y avenidas
a lo largo y ancho del Perú, llevan sus nombres y la de otros héroes militares
y civiles que ofrendaron sus vidas por la Patria.
Sin embargo, a veces me
pregunto si no sería bueno también ganar batallas y Vivir por la Patria.
Digo. Es un decir.
Petronio 20
de noviembre de 2020
· * En memoria del Profesor Emérito de ESAN,
Enrique Valdez Flores, quien en una tarde memorable nos sorprendió a todos con
una clase magistral que se nos quedó grabada para siempre en la memoria,
ampliando nuestros conceptos de amor por la Patria y de liderazgo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario