jueves, 5 de agosto de 2021

 SE BUSCA PAREJA

o

LAS AVENTURAS DE UNOS CALCETINES DESCARRIADOS

Breve reseña.- Esta historia se escribió en tres etapas con varios años de separación. La última es más reciente. Apenas tiene un año.

Fulano de Tal se mudó a Miraflores hace algunos años, luego de haber vivido casi cuarenta en el distrito de La Molina. El contraste fue grande y el proceso de adaptación largo e inconcluso. De una casa amplia rodeada de jardines y grandes espacios abiertos, a un departamento de cuatro habitaciones con un macetero en una esquina de su sala, como recordatorio de otra época de abundante vegetación ya perdida, aunque nunca olvidada.

Pero no se vaya a creer que Fulano se quejaba de este cambio o que ahora vivía mal. Nada de eso. Es más, se diría que vivía bastante bien. Su departamento ubicado en un edificio en la zona residencial del distrito contaba con todos los servicios a la mano, cubría todas sus necesidades y era bastante amplio para una sola persona. Y le resultaba entretenido dedicar un tiempo todos los días para mantenerlo limpio y ordenado, mientras su memoria y su imaginación competían en su cerebro recordando cosas y forjando historias . Hacía ya varios años que había prescindido de los servicios de una empleada para las labores domésticas, al notar la desaparición de algunas pertenencias; unas de poco valor y otras no tanto. No podía asegurar que la empleada las hubiera tomado; pero, por precaución, decidió realizar esas tareas por cuenta propia. Además, como buen jubilado, disponía de tiempo y esas labores lo mantenían lo suficientemente ocupado para no aburrirse.

El departamento contaba, entre otros, con un ambiente de lavandería, apropiadamente acondicionado para este menester con una lavadora-secadora. Y allí lavaba su ropa separando el tipo de prenda en cada ocasión tal como recomendaban las instrucciones del manual. Pasaron varios meses sin mayor novedad hasta que un día, cuando se disponía a guardar las prendas lavadas, saltó la liebre. Al momento de enrollarlas por pares sobraron dos calcetines sin pareja. La verdad es que esa primera vez no se sorprendió. -Ya aparecerán, se dijo. -Deben estar refundidas en alguna parte.

Pero en la siguiente ocasión ya no fueron dos sino tres las prendas sin pareja y más adelante cuatro. Luego de una ligera e infructuosa búsqueda empezó a preocuparse. Sistemáticamente, como buen aficionado a la ciencia, se planteó varias hipótesis. En verdad, no era esta la primera vez que le ocurría tal tipo de percance y recordaba lo frecuente que era cuando vivía en La Molina; calcetines y prendas mayores, como ropa interior y toallas, solían desaparecer sin dejar rastro. El problema se complicaba pues eran numerosas las prendas que ponía a secar al sol en los cordeles tendidos en los amplios espacios exteriores de su casa. Hasta que por fin pudo descifrar el misterio: los perros. Tenía dos, un husky siberiano y un pastor alemán, y ambos estaban empeñados en demostrarle a su dueño quién era el más diestro enterrando cosas, además de los clásicos huesos.  De tiempo en tiempo, cuando el jardinero removía la tierra para ampliar o renovar el jardín, solía encontrar no sólo huesos sino también toallas, una que otra prenda interior y… calcetines.

Pero ahora, en su departamento, no tenía perros o mascotas a quienes echarles la culpa; y tampoco tierra donde ocultar algo.  De manera que esta primera hipótesis la descartó de plano. Segunda hipótesis: refundidos en un closet. Vació todos los cajones, revisó una por una cada prenda y nada. Tercera hipótesis: guardados, pero mal emparejados. Desenvolvió cada rollito, los revisó y los volvió a enrollar: nada. Cuarta hipótesis: refundidos en otro lugar. Dedicó varias semanas a revisar sistemáticamente cada rincón del departamento. ¿Resultado? El mismo de siempre; nada. Quinta hipótesis: tirados a la basura. Esta era difícil de comprobar, pero posible de ocurrir; salvo por un pequeño gran detalle: en la mañana de ese día, luego de la sesión de lavado, ya no fueron tres ni cuatro los calcetines sin pareja: fueron ocho. La cosa se había puesto peluda.

 Se le ocurrieron otras explicaciones; pero todas adolecían de serias implicancias o resultaban sencillamente absurdas: robo, broma, esoterismo, trastorno mental, etc. Al punto que empezó a sospechar de su lavadora-secadora puesto que, se dijo, las máquinas se estaban poniendo cada vez más inteligentes y tal vez…

Entonces, Fulano decidió recurrir a sus amigos y familiares para que lo ayudasen a resolver el misterio dándole alguna pista o sugerencia. Incluso le pasó por la mente colocar un aviso que dijera algo así como Se Busca Pareja; pero se arrepintió porque el mensaje podía resultar ambiguo y sujeto a erradas interpretaciones. De todos modos, he decidido ayudarlo. Si alguien ha visto errando por allí algunas de las prendas que se muestran en la foto sírvanse por favor ponerse en contacto con él. Le harían un gran favor pues su búsqueda ya se está convirtiendo en una verdadera obsesión.  Hay una buena recompensa de por medio, dice. Un millón … de gracias.

                                                    EPILOGO

- ¡Ssshhh! – una voz se escuchó en la penumbra.

          - ¿Qué? -se escuchó otra voz.

          - ¡Ssshhh! -se escuchó nuevamente. -Hablen bajito; no quiero que Fulano se despierte y nos descubra.

         - ¡Ahhh!, de acuerdo -respondió un murmullo. -¿Qué pasa, Negro?

         - Creo que ha llegado el momento de tomar una decisión sobre las incursiones.

         - ¿Sí? Y…  ¿por qué? Hasta ahora nos ha ido bien ¿no? -dijo Gris.

         - Bueno… sí; aunque no del todo bien. Hemos tenido bajas.

      - Pero sólo algunas; y no podemos afirmar que sean definitivas. Tal vez en cualquier momento…

     - Son varios meses Gris, y ya son ocho. Para todo propósito son bajas definitivas -interrumpió Negro.

        - Hmmm -se escuchó rezongar al otro.

       -   Bueno. Escuchen todos. La situación es esta. Desde que por casualidad descubrimos la forma de evadirnos de la prisión a la que estábamos condenados de por vida, hemos podido conocer otros lugares y espacios que nuestros vecinos nos contaban y que nosotros escuchábamos con envidia. Las camisas, los sacos, los pantalones e incluso algunas sucias prendas íntimas gozaron del privilegio de “salir a la calle” y comprobar que “el mundo es ancho y ajeno” -dijo Negro con voz engolada; para luego reflexionar: No sé dónde escuché esa frase que me gusta repetir. Debe haber sido Fulano.

          -   Bueno -repitió otra vez. Lo cierto es que, en algunas de nuestras incursiones, algunos amigos se perdieron o decidieron no regresar. Y ese es el problema. Fulano está haciendo una investigación a fondo y solicitando ayuda para descubrir el misterio. Debo reconocer que nos hemos descuidado, pues si de desaparecer se trataba debimos hacerlo por parejas y no en forma individual. Fulano se ha dado cuenta, pero aún no sabe cómo ni por qué.

-      No, Rayas. No. Tiene que ser ya, y así de drástico. Y no lo hago sólo por nosotros sino por los otros que vendrán.

-   Miren amigos. Fulano está tomando muy en serio esto de las desapariciones y en cualquier momento puede descubrir nuestro secreto y entonces… ¡Adiós para siempre a nuestras incursiones! Dense cuenta. Nosotros ya conocimos el mundo exterior, hemos salido muchas veces y si ahora las cancelamos, sólo nos habremos perdido la oportunidad de conocer más. Pero ¿y los que vengan después? ¡No lo verán nunca! Estarán condenados a permanecer para siempre en esas estrechas prisiones que Fulano llama zapatos; como nosotros antes de encontrar la forma. Y no es necesario hacerles recordar cómo son a veces esas prisiones herméticas y malolientes. Y en las noches estarán en penumbras o en la total oscuridad de los closets. ¿Quieren ese destino para los demás?

-     ¡Nooo! -dijeron todos en coro, luego de un pequeño silencio.

-     Pues bien. Entonces, esta noche, yo y el Gris haremos una última incursión.

-     ¿Pero, por qué? -se atrevió a preguntar uno.

-     Porque nadie tiene la vida asegurada y porque todos saben cuánto trabajo nos costó orientarnos en ese mundo desconocido que es la calle. Debemos dejar este conocimiento como legado para los que vengan después y evitarles tiempo y esfuerzo de aprender todo por sí solos. Ellos están destinados a conocer más y nosotros les facilitaremos la tarea. ¿Estamos de acuerdo?

    - Un murmullo de asentimiento se escuchó en el recinto.

    - Vamos pues, Gris. Prepárate para emprender nuestra última incursión.

 *****

El Negro y el Gris conversaban sobre una plataforma móvil, entreverados y casi cubiertos por una montaña de objetos misceláneos de toda naturaleza, forma, peso, color y olor.

     - ¡Hasta que por fin Fulano se decidió a desprenderse de nosotros! dijo el Gris.

    -  No uses eufemismos -dijo el Negro. -Di, nos tiró a la basura.

    -  Bueno. Si tú lo dices, Negro; eso es verdad, aunque no me gusta esa frase.

  - Es nuestro destino, Gris; y debemos agradecerle a Fulano por habernos permitido acompañarlo por tanto tiempo. Mírate. Estás todo arrugado, descolorido y con huecos. Estás que das pena o risa.

    - Y tú no estás mejor, Negro. Oye, el ruido es cada vez más fuerte y el calor aumenta. Nadie nos ha contado acerca de este lugar; pero han sido muchos los rumores de cómo es el final. No es que sea un cobarde; pero esto no me está gustando nada. Y una cosa más. Escuché más de una vez a Fulano y sus amigos hablar de un lugar hermoso llamado cielo o paraíso donde van ellos cuando mueren. No sé qué cosa es; pero creo que es algo bueno. ¿Habrá algo así para nosotros, Negro?

      - No lo sé, Gris. A mí también me gustaría que lo hubiera. Sin embargo, lo que me interesa ahora es despedirme. El ruido es ensordecedor y te habrás dado cuenta de que casi estamos gritando para entendernos. Muy pronto ya no tendremos esa oportunidad. Así que ¡Adiós, amigo! ¡Fue bueno conocerte y caminar juntos un trecho de nuestra existencia!

    - ¡Adiós Negro! Igualmente. ¿Valió la pena?

    - ¡Claro que sí, Gris! ¡Claro que sí! ¡Conocimos el mundo! ¡Y los amigos que dejamos, también lo conocerán! ¿Crees que es poca cosa?

 *****

 - ¿Has escuchado algo? preguntó uno de los obreros, frunciendo el ceño y mirando a su compañero.

        -  Por supuesto. Dijo el otro, mirándolo extrañado. Imposible no escuchar el traqueteo de la faja transportadora y ese maldito horno que parece un infierno.

        - No, no.  ¿No has escuchado … voces?

      - ¿Voces? ¿Estás loco? ¿Cómo diablos vas a oír voces en medio de esta montaña de basura? Deja de chupar, carajo; o te van a botar de la empresa por borracho y encima por demente.

        - Tienes razón. Anoche me pegué una bomba que para que te cuento. Pero; aun así, creí escuchar algo; aunque por el ruido no pude entender nada.

       -  ¡Que vas a entender nada, huevón! Allí no hay nada vivo y si lo hubiera, la trituradora y el horno lo mataban. Realmente me empiezas a preocupar. Creo que los años que llevas en este maldito lugar te están pasando la factura. ¡Jubílate ya! ¡Este trabajo es para brutos y nada bueno encontrarás aquí; sólo basura! Yo mismo estoy pensando en cambiar de trabajo.

        - Tienes razón, nuevamente. Y creo que yo también me estoy convirtiendo en basura. Y, sin embargo, esas voces …

       - Otra vez con la misma cojudez! ¡Olvídate hombre! Y fíjate como la trituradora muele toda esa mierda y ese infierno de horno termina el trabajo. No lo repitas porque si no yo también empezaré a oír voces. Oye; nuestro turno está por terminar. Te invito un trago para olvidarnos de toda esta vaina. ¿De acuerdo?

        - De acuerdo, dijo el otro.

 *****

      Milagrosamente  sobrevivieron  a  la  trituradora; pero  no  al  horno. Y  mientras  se precipitaban al infierno de las llamas, el Negro recordó la primera vez que logró escapar sigilosamente de la secadora y encontrar la forma de recorrer el mundo; ancho y ajeno, como le escucho decir a Fulano más de una vez.

                                         

 Petronio                                                                        5 de agosto de 2018                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  

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