lunes, 9 de agosto de 2021

BUENOS DIAS Y MALAS TARDES

Ayer amanecí contento. ¿Qué raro? ¿Verdad?

Me levanté a las 6:30 a.m., media hora después de lo acostumbrado, para compensar la falta de sueño de días anteriores, y empezar a cumplir con la lista de tareas pendientes que cada día se hace más larga en lugar de reducirse. No es tan malo, después de todo, porque no tengo tiempo para aburrirme.

Entre mis tareas rutinarias matinales figura la de revisar mi correo y mi WhatsApp y ver qué mensajes importantes me han llegado. Así lo hice, y mientras preparaba mi desayuno con unas deliciosas salchichas de Huacho vi un mensaje de la administración del edificio haciéndome recordar que estaba por vencerse el plazo de la cuota de este mes, agregando que debía la del mes anterior. Lo que me sorprendió, pues yo creía haberla pagado.

Entenderán que a esas alturas, mi alegría inicial ya se había atenuado. Decidí no ocuparme del tema en ese momento y dejarlo para después del desayuno que ya no me supo tan rico. 

Terminé el desayuno y me dispuse a completar mi rutina diaria, que incluye entre otras cosas lavar la vajilla para evitar que se acumule y que luego, cuando formen una montaña, ya no te den ganas de lavarlas sino de tirarlas a la basura. Estoy pensando seriamente en usar una vajilla desechable.

En fin, haciendo eso y otras cositas más, me dieron las 11 de la mañana. Fui a mi escritorio, encendí la PC y me conecté en línea con el Banco B, donde tengo guardada mi platita, y me dispuse a pagar en línea mi recibo de mayo y buscar la constancia del pago de abril. Luego de algunas peripecias con mi contraseña, el larguísimo código CCI y uno o dos reinicios por tiempo vencido, no pude realizar la transacción, porque mi cuenta en soles no tenía fondos suficientes. ¡#/$%!?)/%!

Me armé de coraje y realicé una transferencia de mi cuenta en dólares a la de soles y me dispuse a hacer la bendita (o maldita) transferencia al Banco C, donde está la cuenta acreedora.. Logré hacerla; pero la constancia de abril no la encontré por ningún lado. Como mi memoria no anda muy bien en estos días (y en los otros tampoco) me dije: “primero paga y luego reclamas, si es que has pagado doble”. Así lo hice, pero algo rondaba en mi pobre cerebro reblandecido.

Con esa y otras tareas que tuve que cumplir a trompicones, me dieron las doce y me dispuse a preparar mi almuerzo en el horno de aire que me recomendaron (y yo se lo recomiendo a todos). Todo se puede hacer allí en forma sana, rápida y automática. Lo único que no puede hacer es freír helados. Una maravilla.

En eso estaba cuando se me encendió la lamparita, recordé algo y retorné a mi PC a revisar la transacción de la mañana. ¿Qué fue lo que encontré? Que el T/C usado por el banco había sido ¡3.26! Salté hasta el techo.  Un mes atrás, en una operación similar el T/C fue de 3.63; algo razonable.

Respiré hondo, conté hasta 100 y me dispuse a ir al local del Banco B que queda a pocas cuadras de mi casa.  Me puse en marcha, caminé, llegué, hice mi cola, entré y pedí conversar en plataforma con la encargada. Después de dos o tres minutos inútiles de conversación, me dijo que ese era el T/C del banco. “Explicación” que no me satisfizo y pedí hablar con la Gerente. Igual. Ese era su “T/C Preferencial”. ¡Cómo sería el normal!

En ese momento mi hígado estaba más hinchado que pelota de futbol. Me levanté, caminé algunos pasos hasta el centro del ambiente y, ante la sorpresa de todos les grité su vida y me salí; pero como todavía me quedaba un poco de bilis, retorné y les dije: “Ustedes deberían tener vergüenza de trabajar en este banco ladrón”. Y me salí rápido porque tal vez me habían grabado y estarían llamando a la policía para capturar a un loco.

Me dirigí a la sucursal del Banco I, del que también soy cliente, para averiguar su tipo de cambio: 3.59. Razonable. Regresé a mi casa con la moral por los suelos porque sentía que había sido víctima de un asalto a mano armada sin poder defenderme.

Colofón de este Martes de miércoles. Después de 30 años de cliente me voy a retirar del Banco B y pasarme con todos mis bártulos al Banco C. Allí también te roban; menos, pero con clase. Casi da gusto ir.

Petronio                                                                                  18 de mayo de 2021 

No hay comentarios:

Publicar un comentario