UN CUENTO DE HADAS
(In Memoriam)
- Hola, Ratonardo.
- Hola, Miniguel.
Era el
saludo habitual que intercambiaban Leonardo y Miguel, los dos integrantes más
bajitos del grupo cuando se reunían en el trabajo, el Minitrack de Ancón, a
comienzos de los años 60.
Ambos
se habían puesto esa “chapa” y de muy buen humor se trataban así todo el tiempo.
Los
otros integrantes del grupo tampoco eran altos salvo el jefe quien además de
alto era blanco como la nieve. De manera que, en forma natural, ellos mismos se
bautizaron como Blanca Nieves y los Siete Enanos. Por supuesto que no eran
siete sino algo menos; pero para el caso el número exacto no importaba.
Y
todas las tardes a la 4:00 p.m. al hacer el cambio de turno, salían marchando en
fila india con cualquier cosa que simulara un pico sobre el hombro, cantando
con voz sonora:
¡Hi ho! ¡Hi ho!
A casa a descansar
Tralala
tralalala
Hi ho, Hi ho, Hi ho
Y así transcurrían los días felices de los años sesenta; hasta que un 20 de julio de 1969 terminaron abruptamente con la llegada del Hombre a la Luna y todos los que trabajábamos allí nos quedamos en la calle y nos dispersamos por el mundo.
Inexorablemente
los años siguieron pasando y, uno a uno, Blanca Nieves y sus Enanos fueron perdiéndose
en el tiempo. Cincuenta años después, de ellos sólo me queda el recuerdo.
Quiero
pensar que, al dejar su trabajo en este mundo, se habrán dirigido a la casa
definitiva cantando como siempre:
¡Hi ho! ¡Hi ho!
A casa a
descansar.
Tralala
tralalala
Hi ho, Hi ho, Hi
ho …
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