LA NAVAJA DE OCKAM
En estos tiempos
tan difíciles y confusos que nos ha tocado vivir, se hace necesaria alguna
forma válida de discernir entre lo cierto y lo falso o entre las diferentes
versiones o explicaciones de un mismo hecho.
Pocos, fuera del
ámbito académico, han oído hablar de “Guillermo de Ockam, un pensador del siglo
XIV afirmó que no hay que multiplicar los entes sin necesidad. Es el principio
conocido como «navaja de Ockam» o «principio de economía», también llamado
«principio de parsimonia»: una hipótesis es tanto mejor cuanto más explica con
menos elementos teóricos. Es decir, las hipótesis deben ser sencillas y
predecibles y aquello que puede explicarse de forma sencilla no debe ser
interpretado mediante hipótesis innecesariamente complejas y alambicadas. Lo
claro es mejor que lo oscuro, lo diáfano suele ser más acertado que lo
retorcido. Aquello que tiene mayores visos de verosimilitud es lo más probable
y debe concedérsele más crédito que a las explicaciones más complicadas. Debe
eliminarse lo superfluo mediante la navaja de Ockam, que tiene por función
cortar la cabeza a todo lo redundante e innecesario. Las entidades no deben
multiplicarse innecesariamente, la complicaciones conducen generalmente a
situaciones erróneas, a falsos planteamientos y a soluciones equivocadas y
perniciosas. Cuanto más sencilla sea una teoría, más probabilidades tiene de
ser verdadera”.
Una forma más
corta de expresar la misma idea de este fraile franciscano es “Cuando dos o
más explicaciones se ofrecen para un fenómeno, la
explicación completa más simple es preferible”.
Este principio
ha tenido una importancia capital en el desarrollo de la ciencia y puede ser
extendido a otros campos fuera de ella.
Hagan un
ejercicio práctico con el lamentable caso de la masacre en el VRAEM y las
diferentes versiones que circulan por las redes, aparte de la primera atribuida
al terrorismo senderista. Sin haberme propuesto investigar ni siquiera de
enterarme, ya me han llegado media docena de versiones, la última de las cuales
responsabiliza a Rospigliosi de haber tramado la masacre en complicidad con miembros
del ejército.
Bueno. Apliquen
el principio de Ockam y saquen sus propias conclusiones.
Petronio 26
de mayo de 2021
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