jueves, 30 de septiembre de 2021

 

LA NAVAJA DE OCKAM

En estos tiempos tan difíciles y confusos que nos ha tocado vivir, se hace necesaria alguna forma válida de discernir entre lo cierto y lo falso o entre las diferentes versiones o explicaciones de un mismo hecho.

Pocos, fuera del ámbito académico, han oído hablar de “Guillermo de Ockam, un pensador del siglo XIV afirmó que no hay que multiplicar los entes sin necesidad. Es el principio conocido como «navaja de Ockam» o «principio de economía», también llamado «principio de parsimonia»: una hipótesis es tanto mejor cuanto más explica con menos elementos teóricos. Es decir, las hipótesis deben ser sencillas y predecibles y aquello que puede explicarse de forma sencilla no debe ser interpretado mediante hipótesis innecesariamente complejas y alambicadas. Lo claro es mejor que lo oscuro, lo diáfano suele ser más acertado que lo retorcido. Aquello que tiene mayores visos de verosimilitud es lo más probable y debe concedérsele más crédito que a las explicaciones más complicadas. Debe eliminarse lo superfluo mediante la navaja de Ockam, que tiene por función cortar la cabeza a todo lo redundante e innecesario. Las entidades no deben multiplicarse innecesariamente, la complicaciones conducen generalmente a situaciones erróneas, a falsos planteamientos y a soluciones equivocadas y perniciosas. Cuanto más sencilla sea una teoría, más probabilidades tiene de ser verdadera”.

Una forma más corta de expresar la misma idea de este fraile franciscano es “Cuando dos o más explicaciones se ofrecen para un fenómeno, la explicación completa más simple es preferible”.

Este principio ha tenido una importancia capital en el desarrollo de la ciencia y puede ser extendido a otros campos fuera de ella.

Hagan un ejercicio práctico con el lamentable caso de la masacre en el VRAEM y las diferentes versiones que circulan por las redes, aparte de la primera atribuida al terrorismo senderista. Sin haberme propuesto investigar ni siquiera de enterarme, ya me han llegado media docena de versiones, la última de las cuales responsabiliza a Rospigliosi de haber tramado la masacre en complicidad con miembros del ejército.

Bueno. Apliquen el principio de Ockam y saquen sus propias conclusiones.

Petronio                                                                                            26 de mayo de 2021

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