lunes, 27 de septiembre de 2021

 

LAS NUEVE COSAS QUE DESAPARECERAN

(Comentarios a un mensaje del mismo título recibido por Internet)[1]

Es evidente que son más de nueve las cosas que desaparecerán, están desapareciendo o ya han desaparecido en nuestro planeta.

A nivel local, lo percibimos con mayor claridad porque han formado parte de nuestro entorno inmediato y nuestra historia personal. Pero a nivel universal, es a veces más difícil darse cuenta de este proceso inexorable, que va volviendo obsoletas ciertas cosas, objetos, ideas, conceptos, usos, costumbres e instituciones, pero que en su momento fueron o nos parecieron útiles, importantes y permanentes. Este proceso siempre ocurrió; pero a un paso más lento que abarcaba varias generaciones, lo que permitió, aunque a veces de mala gana, irse adaptando a los cambios. La nuestra, es quizás la primera que percibe o experimenta esos cambios en el transcurso de nuestras vidas y nos cuesta trabajo adaptarnos, o simplemente decidimos no adaptarnos. La que nos sigue, la de nuestros hijos y nietos, está mejor preparada para el cambio. Ellos han nacido dentro de él y ya no necesitan adaptarse pues forman parte del proceso de cambio acelerado.

Antes de hacer un comentario a cada una de las nueve cosas que desaparecerán, hay una que podríamos agregar: las especies que los seres humanos condenamos a la extinción por millares cada año; aunque nos quede el magro consuelo que la biogenética está ahora en condiciones de recrear o resucitar especies extinguidas e incluso de crear formas de vida nunca antes vistas.

1.- LA OFICINA DE CORREOS

La clásica figura del cartero que llueva o truene cumplía con el deber de dejar la correspondencia en nuestras casas, no se verá más. Son una especie en vías extinción acelerada. Y de los dos tipos de correspondencia que el servicio de correos manejaba, cartas y encomiendas, sólo esta última perdura gracias a la modernidad, convertida en los servicios de delivery y las compras por Internet. Pero ya no se camina; se usan vehículos motorizados y muy pronto serán los drones quienes se ocuparán de la distribución y el reparto directo a nuestros domicilios. No se necesitarán carteros o mensajeros.

2.- LOS CHEQUES

Hace muchos años que no uso chequera y que, igualmente, no recibo un cheque.  Las poquísimas veces que he usado uno ha sido para ordenar al banco la emisión de un cheque de gerencia cuando he tenido que girar una suma importante. Aun así, la transferencia interbancaria minimiza este uso. Los cheques son pues otra especie en vías de extinción acelerada.

3.- LOS DIARIOS

He hecho referencia más de una vez a la encuesta que el Washington Post hiciera hace una década al estrato joven de la población en los Estados Unidos, acerca de si aceparían una suscripción gratuita al diario. La respuesta fue sorprendente (en ese entonces). Una mayoría respondió que no. Y las razones que esgrimían para sustentar su respuesta fueron esencialmente tres: porque ocupaban sitio, porque manchaban y porque podían leer las mismas noticias, y más, por internet. Ahora, eso es mucho más obvio. Las redes sociales y los smartphones han acentuado la tendencia.

4.- LOS LIBROS

Este es todo un tema. Sé que muchos de mi generación se han deshecho de sus libros: los han donado, regalado o simplemente los han tirado al tacho.  Yo no. Y mis razones no son prácticas sino puramente sentimentales.  Cada libro que he adquirido tiene su propia historia y terminará el día en que la mía también se acabe. Probablemente los donaré y espero que alguna institución los acepte… y me recuerde. He descubierto que soy un sentimental irremediable.

Mario Vargas Llosa, entre otros personajes notables, apuesta por la persistencia del libro impreso. Yo quisiera apostar también y es seguro que si yo pudiera vivir cien años más seguiría apostando por ello, aunque sea en solitario. Tomar un libro entre las manos, voltear sus páginas, hacer anotaciones en los márgenes e incluso percibir de vez en cuando ese olor a viejo que se desprende de su interior, es algo personal e irreemplazable. Sin embargo; no puedo dejar de reconocer las enormes ventajas del libro electrónico. Se puede hacer prácticamente todo aquello que se hace con el libro impreso y mucho más: buscar, resaltar, traducir, indexar, referenciar, etc. Y además, es más barato y muchas veces gratis.

El libro impreso se irá extinguiendo poco a poco, cuando la generación actual salga del escenario de la vida y ceda el paso a las nuevas generaciones que han nacido y se han formado con la nueva tecnología electrónica. Nosotros, obviamente, no nos daremos cuenta de esa extinción.

5.- EL TELEFONO CONVENCIONAL

Debo confesar que hasta hace poco yo utilizaba mi teléfono celular sólo para conversar. Y lo hacía conscientemente, sabiendo sus otros usos que son materia común entre la gente más joven. Tal como dice el artículo materia de este comentario, tenemos teléfonos fijos en nuestras casas por costumbre; es decir, sólo por el hecho que siempre lo hemos tenido. Yo tengo dos inalámbricos para el servicio fijo. El otro día tuve un problema; no podía hacer ni recibir llamadas.  Traté de llamar a la Telefónica que me proveía el servicio, usando mi celular Claro. No pude hacerlo. Me “hice bolas” y tuve que ir personalmente a la oficina de la Telefónica. La tecnología te puede facilitar la vida para muchas cosas; pero también te la puede complicar a tal punto que te hace sentir como un idiota.[2]  Mi hija, no tiene teléfono fijo. Con su iPhone5, realiza todas sus actividades cotidianas: lee las noticias vía internet, se moviliza por las calles con el Google Maps, hace sus pagos y transacciones a través del smartphone, reserva entradas para el cine o los restaurantes, compra pasajes en avión y hace reservas en los hoteles, toma y envía fotos a través de las redes sociales, atiende su negocio de catering y sí: también habla por teléfono con sus amigas y a veces conmigo.

6.- LA MUSICA

Esto también es todo un tema. ¿Quién no ha comprado alguna vez, o más de una vez, discos piratas? Pero, aparte de esto, lo interesante del artículo que comento es la trasformación que está sufriendo la música.  Para ilustrar mi punto, quiero referirme a esa otra forma de arte que es la poesía. Nos enseñaron en la escuela que los tres elementos esenciales de la poesía eran el metro, la rima y el ritmo. De estos tres ninguno subsiste (salvo a veces el ritmo); pero la poesía sí. ¿Se ha transformado? Tal ve. O quién sabe si la esencia de la poesía nunca estuvo contenida en esos tres elementos. La poesía no solo subsiste sino que está floreciente. ¿Está sucediendo lo mismo con la música? Se dice que cuando Beethoven introdujo los instrumentos de viento en la orquesta como parte esencial de sus composiciones, no fue bien recibida al principio. Y es sabido que su novena sinfonía también rompió esquemas cuando introdujo la voz humana en el cuarto movimiento. Harry Belafonte dijo en una reciente ceremonia[3] que el rap era la quinta esencia de la música popular, siguiendo la larga tradición de la producción musical. Si él lo dice es porque sabe lo que dice; aunque para mi gusto personal, el rap casi ya no es música.[4] Lo que sí es una realidad es que hay una revolución en la industria de la música que tiene mucho que ver con el desarrollo de la tecnología. No sé si la afirmación de que la música, tal como la conocemos, está muriendo.  Lo que sí sé es que la forma de producir y distribuir música está cambiando radicalmente. Un joven sobrino mío que reside en Miami, utiliza sus ratos libres para componer música electrónica y arreglar la música de otros bajo el sello Steve Sanx de su propiedad. Él no es un caso único ni raro. Hay muchos como él en el mundo y entiendo que en el Perú también. No recuerdo o no sé cuál es la definición formal de música; y mucha de la que escuchamos (o no escuchamos) actualmente nos resistimos a considerarla como tal. Pero creo que al igual que la poesía (y otras cosas también), la música persistirá a pesar de que sus elementos constitutivos clásicos desaparezcan.

7.- TELEVISION

La televisión por cable está efectivamente transformándose y tal como dice el artículo no podrá sostenerse económicamente frente a otras opciones a través de las redes. De acuerdo al pronóstico de la revista anual The World in 2014 que publica The Economist, este año el video en línea será una fuerza cultural más influyente cambiando la forma en como la gente ve, conversa y se comunica. Mayor ancho de banda, accesibilidad por múltiples plataformas y aparatos de TV inteligentes, y sobre todo software y aplicaciones novedosas conducen a esta revolución. Empresas como Apple, Sony, Disney, Netflix, Amazon, Google, y otras están inclinando la balanza hacia la televisión en línea y por demanda. Si algo me convence de que esto está ocurriendo en el mundo es mi propio hijo, quien se salió del Canal N luego de diez años  y está trabajando por su cuenta en un proyecto de televisión por Internet, full interactivo.

8.- LAS “COSAS” QUE USTEDES POSEEN

Todavía somos muchos los que nos resistimos vanamente a guardar nuestros archivos en “la nube” y por muy buenas y fundadas razones. Y luchamos denodadamente para que nuestras PC o laptops lo hagan automáticamente.  Bueno, somos una especie en extinción. Guardamos también infinidad de objetos materiales en nuestras casas, muchos de los cuales ya no necesitamos o no los usamos. Al final terminarán repartidos por allí, regalados, tirados a la basura o donados a los Traperos de Emaús.  Bueno, parece que el consumismo está conduciendo al mundo a que las cosas sean cada vez más ligeras, más efímeras y más insubstanciales. Se pregunta el articulista ¿si serán casi todas las cosas en nuestras vidas, desechables y arbitrarias? Y la respuesta parece ser afirmativa; lo que nos cuesta aceptar. Pero OJO, nos cuesta aceptar a nosotros que ya estamos de salida. Ese sentimiento no lo experimentan los de las nuevas generaciones. Vista esta tendencia desde una perspectiva mayor o de más largo alcance temporal, ya no nos debería sorprender. Siempre ha sido así; pero a un ritmo más lento y a mucha menor escala. Los seres humanos, desde el más remoto pasado, han dejado sus pertenencias, sus seres queridos y sus amores en pos de la aventura y de saber qué cosa hay más allá del reducido entorno familiar o vecinal. Así se han conocido nuevas tierras, nuevos pueblos, nuevas riquezas y nuevo conocimiento. La tecnología actual apunta ahora a la conquista de nuevos espacios: el centro de la Tierra, los fondos marinos[5] y el espacio estelar. La humanidad se está preparando para esta nueva gran aventura que no tendrá fin. Y para esto tiene que romper con algunas ataduras que lo anclan al pasado y al presente.

Muchas de las cosas que más queremos en nuestras vidas, tanto materiales como sentimentales, tendrán que ser abandonadas o transformadas para poder emprender la nueva gran aventura de la humanidad. El espíritu de los grandes aventureros del pasado permanece y continúa renovado a través de las generaciones que vendrán.

9.- LA PRIVACIDAD

La realidad se impone, aunque no nos guste. La privacidad será cosa del pasado, a menos que voluntariamente nos convirtamos en unos anacoretas y nos apartemos del mundo. Pero la inmensa mayoría de la población la terminará aceptando, aunque no sin una gran transformación, cuyo significado está pasando desapercibido. Para entender esto, debemos hacer un gran esfuerzo (me refiero sobre todo a los de nuestra generación).  Tal como dice el articulista, la gente común y corriente, nosotros, no nos percatamos que en las redes y en los grandes servidores (y en la nube) se están almacenando inmensas cantidades de información personal. La información que antes estaba dispersa en cada formulario que llenábamos, para ingresar o inscribirse en la escuela, la universidad, los bancos, los registros públicos o las tiendas, están ahora, y cada vez más, concentradas en inmensas bases de datos y a disposición de aquellos que sepan cómo procesarla y utilizarla.  Textos, fotos, videos, conversaciones, audios y todo aquello que hacemos con nuestras PC, laptops o teléfonos inteligentes, queda registrado en algún sitio. ¿Cómo se podría entonces hablar de privacidad en estos tiempos? A Edward Snowden, el más grande hacker de nuestros tiempos está siendo propuesto por el Parlamento Europeo como candidato al Premio Nobel de la Paz. Nada menos.

Hay una forma de entender este asunto de la privacidad o la confidencialidad, en esta Era de la Información. El jesuita francés Theillard de Chardin y el sociólogo canadiense Marshall McLuhan pueden ser considerados como padres de esta nueva criatura. El primero, allá por los a 50, nos hablaba de la noosfera, mientras que el segundo acuñó la famosa frase de la aldea global. Pero ambos hablan en términos de la evolución. Lo que estamos viviendo ahora no es más que fruto de la evolución del mundo en general y de la humanidad en particular. Y así como hay la tendencia natural, a lo largo del tiempo, a formar unidades más complejas a partir de elementos más simples; lo mismo ocurre con las especies vivas como el hombre. Desde la formación de las primeras bacterias hasta la aparición de la especie humana, el proceso evolutivo no se ha detenido bajo las leyes de la selección natural. Y continúa. Según los pensadores citados y otros más, estamos en medio del proceso de transición a un estado de mayor complejidad. Los elementos somos los seres humanos individuales. El nuevo ente es algo que sólo podemos intuir o imaginar; pero que el proceso está en marcha, no me cabe la menor duda. Si esto es así ¿Cómo podríamos hablar de confidencialidad o privacidad?  Sería algo así como que las distintas partes y órganos de nuestro cuerpo no se hablaran o comunicaran entre sí para “mantener su privacidad”. Absurdo.

¡Bienvenida esa nueva entidad u organismo, del cual ya empezamos a formar parte; aunque no sepamos qué forma adoptará ni qué metas y objetivos se propondrá!

Petronio                                                                                31 de enero de 2014

 



[1] Lo recibí de nuestro amigo Jesús Dalmau desde España.

[2] Lo que me hace recordar un correo reciente remitido por Jesús (creo) sobre las contraseñas. Me he reído con ganas porque refleja una realidad a la que nos hemos enfrentado más de una vez al tratar de incursionar en las aplicaciones prácticas de la tecnología informática, cosa que para los jóvenes parece ser pan comido.

[3] Creo que la de los Grammy Awards.

[4] Reconozco que en esta material no soy un buen referente. Todavía “no paso” el heavy metal a pesar de que mi hijo es un fan declarado y en su momento vivió en las calles esta forma de…música. Pero, más extraño aún, me costó tiempo y esfuerzo reconocer y apreciar la calidad de esos genios que fueron Los Beatles.

[5] Los peruanos, los tacneños en particular, deberían prepararse ya para esta gran aventura, ahora que la Corte de la Haya nos ha devuelto 50 mil km. de mar pelágico.

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