LAS
NUEVE COSAS QUE DESAPARECERAN
(Comentarios
a un mensaje del mismo título recibido por Internet)[1]
Es evidente que son más de
nueve las cosas que desaparecerán, están desapareciendo o ya han desaparecido
en nuestro planeta.
A nivel local, lo percibimos
con mayor claridad porque han formado parte de nuestro entorno inmediato y
nuestra historia personal. Pero a nivel universal, es a veces más difícil darse
cuenta de este proceso inexorable, que va volviendo obsoletas ciertas cosas,
objetos, ideas, conceptos, usos, costumbres e instituciones, pero que en su
momento fueron o nos parecieron útiles, importantes y permanentes. Este proceso
siempre ocurrió; pero a un paso más lento que abarcaba varias generaciones, lo
que permitió, aunque a veces de mala gana, irse adaptando a los cambios. La
nuestra, es quizás la primera que percibe o experimenta esos cambios en el
transcurso de nuestras vidas y nos cuesta trabajo adaptarnos, o simplemente
decidimos no adaptarnos. La que nos sigue, la de nuestros hijos y nietos, está
mejor preparada para el cambio. Ellos han nacido dentro de él y ya no necesitan
adaptarse pues forman parte del proceso de cambio acelerado.
Antes de hacer un comentario a
cada una de las nueve cosas que desaparecerán, hay una que podríamos agregar:
las especies que los seres humanos condenamos a la extinción por millares cada
año; aunque nos quede el magro consuelo que la biogenética está ahora en
condiciones de recrear o resucitar especies extinguidas e incluso de crear formas
de vida nunca antes vistas.
1.-
LA OFICINA DE CORREOS
La clásica figura del cartero
que llueva o truene cumplía con el deber de dejar la correspondencia en
nuestras casas, no se verá más. Son una especie en vías extinción acelerada. Y
de los dos tipos de correspondencia que el servicio de correos manejaba, cartas
y encomiendas, sólo esta última perdura gracias a la modernidad, convertida en los
servicios de delivery y las compras por Internet. Pero ya no se camina; se usan
vehículos motorizados y muy pronto serán los drones quienes se ocuparán de la
distribución y el reparto directo a nuestros domicilios. No se necesitarán
carteros o mensajeros.
2.-
LOS CHEQUES
Hace muchos años que no uso chequera
y que, igualmente, no recibo un cheque.
Las poquísimas veces que he usado uno ha sido para ordenar al banco la
emisión de un cheque de gerencia cuando he tenido que girar una suma importante.
Aun así, la transferencia interbancaria minimiza este uso. Los cheques son pues
otra especie en vías de extinción acelerada.
3.-
LOS DIARIOS
He hecho referencia más de una
vez a la encuesta que el Washington Post hiciera hace una década al estrato
joven de la población en los Estados Unidos, acerca de si aceparían una
suscripción gratuita al diario. La respuesta fue sorprendente (en ese
entonces). Una mayoría respondió que no. Y las razones que esgrimían para
sustentar su respuesta fueron esencialmente tres: porque ocupaban sitio, porque
manchaban y porque podían leer las mismas noticias, y más, por internet. Ahora,
eso es mucho más obvio. Las redes sociales y los smartphones han acentuado la
tendencia.
4.-
LOS LIBROS
Este es todo un tema. Sé que
muchos de mi generación se han deshecho de sus libros: los han donado, regalado
o simplemente los han tirado al tacho.
Yo no. Y mis razones no son prácticas sino puramente sentimentales. Cada libro que he adquirido tiene su propia historia
y terminará el día en que la mía también se acabe. Probablemente los donaré y
espero que alguna institución los acepte… y me recuerde. He descubierto que soy
un sentimental irremediable.
Mario Vargas Llosa, entre
otros personajes notables, apuesta por la persistencia del libro impreso. Yo
quisiera apostar también y es seguro que si yo pudiera vivir cien años más
seguiría apostando por ello, aunque sea en solitario. Tomar un libro entre las
manos, voltear sus páginas, hacer anotaciones en los márgenes e incluso
percibir de vez en cuando ese olor a viejo que se desprende de su interior, es
algo personal e irreemplazable. Sin embargo; no puedo dejar de reconocer las
enormes ventajas del libro electrónico. Se puede hacer prácticamente todo
aquello que se hace con el libro impreso y mucho más: buscar, resaltar,
traducir, indexar, referenciar, etc. Y además, es más barato y muchas veces
gratis.
El libro impreso se irá
extinguiendo poco a poco, cuando la generación actual salga del escenario de la
vida y ceda el paso a las nuevas generaciones que han nacido y se han formado
con la nueva tecnología electrónica. Nosotros, obviamente, no nos daremos
cuenta de esa extinción.
5.-
EL TELEFONO CONVENCIONAL
Debo confesar que hasta hace
poco yo utilizaba mi teléfono celular sólo para conversar. Y lo hacía
conscientemente, sabiendo sus otros usos que son materia común entre la gente
más joven. Tal como dice el artículo materia de este comentario, tenemos
teléfonos fijos en nuestras casas por costumbre; es decir, sólo por el hecho
que siempre lo hemos tenido. Yo tengo dos inalámbricos para el servicio fijo.
El otro día tuve un problema; no podía hacer ni recibir llamadas. Traté de llamar a la Telefónica que me
proveía el servicio, usando mi celular Claro. No pude hacerlo. Me “hice bolas”
y tuve que ir personalmente a la oficina de la Telefónica. La tecnología te
puede facilitar la vida para muchas cosas; pero también te la puede complicar a
tal punto que te hace sentir como un idiota.[2] Mi hija, no tiene teléfono fijo. Con su
iPhone5, realiza todas sus actividades cotidianas: lee las noticias vía
internet, se moviliza por las calles con el Google Maps, hace sus pagos y
transacciones a través del smartphone, reserva entradas para el cine o los
restaurantes, compra pasajes en avión y hace reservas en los hoteles, toma y
envía fotos a través de las redes sociales, atiende su negocio de catering y
sí: también habla por teléfono con sus amigas y a veces conmigo.
6.-
LA MUSICA
Esto también es todo un tema.
¿Quién no ha comprado alguna vez, o más de una vez, discos piratas? Pero,
aparte de esto, lo interesante del artículo que comento es la trasformación que
está sufriendo la música. Para ilustrar
mi punto, quiero referirme a esa otra forma de arte que es la poesía. Nos
enseñaron en la escuela que los tres elementos esenciales de la poesía eran el
metro, la rima y el ritmo. De estos tres ninguno subsiste (salvo a veces el
ritmo); pero la poesía sí. ¿Se ha transformado? Tal ve. O quién sabe si la
esencia de la poesía nunca estuvo contenida en esos tres elementos. La poesía
no solo subsiste sino que está floreciente. ¿Está sucediendo lo mismo con la
música? Se dice que cuando Beethoven introdujo los instrumentos de viento en la
orquesta como parte esencial de sus composiciones, no fue bien recibida al
principio. Y es sabido que su novena sinfonía también rompió esquemas cuando
introdujo la voz humana en el cuarto movimiento. Harry Belafonte dijo en una reciente
ceremonia[3] que el rap era la quinta
esencia de la música popular, siguiendo la larga tradición de la producción
musical. Si él lo dice es porque sabe lo que dice; aunque para mi gusto
personal, el rap casi ya no es música.[4] Lo que sí es una realidad
es que hay una revolución en la industria de la música que tiene mucho que ver
con el desarrollo de la tecnología. No sé si la afirmación de que la música,
tal como la conocemos, está muriendo. Lo
que sí sé es que la forma de producir y distribuir música está cambiando
radicalmente. Un joven sobrino mío que reside en Miami, utiliza sus ratos libres
para componer música electrónica y arreglar la música de otros bajo el sello
Steve Sanx de su propiedad. Él no es un caso único ni raro. Hay muchos como él
en el mundo y entiendo que en el Perú también. No recuerdo o no sé cuál es la
definición formal de música; y mucha de la que escuchamos (o no escuchamos)
actualmente nos resistimos a considerarla como tal. Pero creo que al igual que
la poesía (y otras cosas también), la música persistirá a pesar de que sus
elementos constitutivos clásicos desaparezcan.
7.-
TELEVISION
La televisión por cable está
efectivamente transformándose y tal como dice el artículo no podrá sostenerse
económicamente frente a otras opciones a través de las redes. De acuerdo al
pronóstico de la revista anual The World in 2014 que publica The Economist,
este año el video en línea será una fuerza cultural más influyente cambiando la
forma en como la gente ve, conversa y se comunica. Mayor ancho de banda,
accesibilidad por múltiples plataformas y aparatos de TV inteligentes, y sobre
todo software y aplicaciones novedosas conducen a esta revolución. Empresas
como Apple, Sony, Disney, Netflix, Amazon, Google, y otras están inclinando la
balanza hacia la televisión en línea y por demanda. Si algo me convence de que
esto está ocurriendo en el mundo es mi propio hijo, quien se salió del Canal N
luego de diez años y está trabajando por
su cuenta en un proyecto de televisión por Internet, full interactivo.
8.-
LAS “COSAS” QUE USTEDES POSEEN
Todavía somos muchos los que
nos resistimos vanamente a guardar nuestros archivos en “la nube” y por muy
buenas y fundadas razones. Y luchamos denodadamente para que nuestras PC o
laptops lo hagan automáticamente. Bueno,
somos una especie en extinción. Guardamos también infinidad de objetos
materiales en nuestras casas, muchos de los cuales ya no necesitamos o no los
usamos. Al final terminarán repartidos por allí, regalados, tirados a la basura
o donados a los Traperos de Emaús. Bueno, parece que el consumismo está
conduciendo al mundo a que las cosas sean cada vez más ligeras, más efímeras y
más insubstanciales. Se pregunta el articulista ¿si serán casi todas las cosas
en nuestras vidas, desechables y arbitrarias? Y la respuesta parece ser
afirmativa; lo que nos cuesta aceptar. Pero OJO, nos cuesta aceptar a nosotros
que ya estamos de salida. Ese sentimiento no lo experimentan los de las nuevas
generaciones. Vista esta tendencia desde una perspectiva mayor o de más largo
alcance temporal, ya no nos debería sorprender. Siempre ha sido así; pero a un
ritmo más lento y a mucha menor escala. Los seres humanos, desde el más remoto
pasado, han dejado sus pertenencias, sus seres queridos y sus amores en pos de
la aventura y de saber qué cosa hay más allá del reducido entorno familiar o
vecinal. Así se han conocido nuevas tierras, nuevos pueblos, nuevas riquezas y
nuevo conocimiento. La tecnología actual apunta ahora a la conquista de nuevos
espacios: el centro de la Tierra, los fondos marinos[5] y el espacio estelar. La
humanidad se está preparando para esta nueva gran aventura que no tendrá fin. Y
para esto tiene que romper con algunas ataduras que lo anclan al pasado y al
presente.
Muchas de las cosas que más
queremos en nuestras vidas, tanto materiales como sentimentales, tendrán que
ser abandonadas o transformadas para poder emprender la nueva gran aventura de
la humanidad. El espíritu de los grandes aventureros del pasado permanece y continúa
renovado a través de las generaciones que vendrán.
9.-
LA PRIVACIDAD
La realidad se impone, aunque
no nos guste. La privacidad será cosa del pasado, a menos que voluntariamente
nos convirtamos en unos anacoretas y nos apartemos del mundo. Pero la inmensa
mayoría de la población la terminará aceptando, aunque no sin una gran
transformación, cuyo significado está pasando desapercibido. Para entender esto,
debemos hacer un gran esfuerzo (me refiero sobre todo a los de nuestra
generación). Tal como dice el
articulista, la gente común y corriente, nosotros, no nos percatamos que en las
redes y en los grandes servidores (y en la nube) se están almacenando inmensas
cantidades de información personal. La información que antes estaba dispersa en
cada formulario que llenábamos, para ingresar o inscribirse en la escuela, la
universidad, los bancos, los registros públicos o las tiendas, están ahora, y
cada vez más, concentradas en inmensas bases de datos y a disposición de
aquellos que sepan cómo procesarla y utilizarla. Textos, fotos, videos, conversaciones, audios
y todo aquello que hacemos con nuestras PC, laptops o teléfonos inteligentes,
queda registrado en algún sitio. ¿Cómo se podría entonces hablar de privacidad
en estos tiempos? A Edward Snowden, el más grande hacker de nuestros tiempos
está siendo propuesto por el Parlamento Europeo como candidato al Premio Nobel
de la Paz. Nada menos.
Hay una forma de entender este
asunto de la privacidad o la confidencialidad, en esta Era de la Información. El
jesuita francés Theillard de Chardin y el sociólogo canadiense Marshall McLuhan
pueden ser considerados como padres de esta nueva criatura. El primero, allá
por los a 50, nos hablaba de la noosfera, mientras que el segundo acuñó la
famosa frase de la aldea global. Pero ambos hablan en términos de la evolución.
Lo que estamos viviendo ahora no es más que fruto de la evolución del mundo en
general y de la humanidad en particular. Y así como hay la tendencia natural, a
lo largo del tiempo, a formar unidades más complejas a partir de elementos más
simples; lo mismo ocurre con las especies vivas como el hombre. Desde la
formación de las primeras bacterias hasta la aparición de la especie humana, el
proceso evolutivo no se ha detenido bajo las leyes de la selección natural. Y
continúa. Según los pensadores citados y otros más, estamos en medio del
proceso de transición a un estado de mayor complejidad. Los elementos somos los
seres humanos individuales. El nuevo ente es algo que sólo podemos intuir o
imaginar; pero que el proceso está en marcha, no me cabe la menor duda. Si esto
es así ¿Cómo podríamos hablar de confidencialidad o privacidad? Sería algo así como que las distintas partes
y órganos de nuestro cuerpo no se hablaran o comunicaran entre sí para “mantener
su privacidad”. Absurdo.
¡Bienvenida esa nueva entidad
u organismo, del cual ya empezamos a formar parte; aunque no sepamos qué forma adoptará
ni qué metas y objetivos se propondrá!
Petronio 31
de enero de 2014
[1] Lo
recibí de nuestro amigo Jesús Dalmau desde España.
[2] Lo que me hace recordar un
correo reciente remitido por Jesús (creo) sobre las contraseñas. Me he reído
con ganas porque refleja una realidad a la que nos hemos enfrentado más de una
vez al tratar de incursionar en las aplicaciones prácticas de la tecnología
informática, cosa que para los jóvenes parece ser pan comido.
[3] Creo que la de los Grammy
Awards.
[4] Reconozco que en esta
material no soy un buen referente. Todavía “no paso” el heavy metal a pesar de
que mi hijo es un fan declarado y en su momento vivió en las calles esta forma
de…música. Pero, más extraño aún, me costó tiempo y esfuerzo reconocer y
apreciar la calidad de esos genios que fueron Los Beatles.
[5] Los peruanos, los tacneños
en particular, deberían prepararse ya para esta gran aventura, ahora que la
Corte de la Haya nos ha devuelto 50 mil km. de mar pelágico.
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