lunes, 27 de septiembre de 2021

 

EL AMOR SUBLIME [1]

 

Como han escrito más de una vez los entendidos en la materia, hay varios tipos de amor. Hay el amor filial. Hay el amor maternal. Hay el amor fraternal. Hay el amor a la Patria. Hay el amor a la naturaleza. Hay el amor a Dios. Hay el amor de pareja. Y, en cada caso, hay grados y matices. En el grado superlativo, se puede morir por amor o estar dispuesto a hacerlo, ya sea por un ideal, por una causa o por una persona.

¿Qué es el amor sublime? -se preguntaba con frecuencia Fulano de Tal. Y lo asociaba al amor maternal ilimitado respecto a sus hijos. O el amor por la Patria, asociado a los héroes que la defienden hasta dar su vida por ella. O el amor apasionado de un hombre o una mujer por su respectiva pareja. O los amores épicos o trágicos que los grandes escritores han narrado en obras que han deleitado a varias generaciones. Él, no creía haber experimentado nunca ese tipo de amor sublime.

Al final de ese día, Fulano seguía especulando sobre el tema sentado en su silla mecedora, cuando de pronto se puso de pie y se dirigió a la cocina; abrió la puerta de la alacena y bajó una caja de color celeste. La abrió y sacó tres paquetitos del mismo color, guardó la caja y retornó a su cómoda silla y a sus elucubraciones intelectuales o seudo filosóficas. Quitó la envoltura a uno de los paquetitos y se llevó a la boca un trozo de chocolate que paladeó con deleite cerrando los ojos.

-          ¡Delicioso! -exclamó. ¡Sencillamente delicioso! -repitió, disponiéndose a desenvolver un segundo paquetito mientras tiraba la envoltura al tacho que tenía al costado, mirando con ternura el tercer paquetito, en cuya envoltura se podía leer claramente la palabra SUBLIME. Lo que le hizo recordar tiempos felices en los que disfrutaba de la vida con las cosas más sencillas en compañía de sus seres queridos.

Y fue entonces cuando Fulano de Tal comprendió que el amor sublime no tiene por qué ser necesariamente el amor exaltado, el sentimiento llevado al límite, sino también aquel que perdura en el tiempo, a pesar de las vicisitudes que nos trae la vida y que a veces parecen abatirnos.

Era avanzada la noche, cuando Fulano cerró el libro que estaba leyendo, se levantó de la silla y dirigió sus pasos hacia el dormitorio cruzando la sala de estar. Sobre la mesita de centro se apoyaba un portarretrato desde el cual un rostro conocido y añorado lo seguía con la mirada regalándole una cálida sonrisa. Fulano le devolvió la mirada, depositó la pieza de chocolate restante al pie del retrato, le dio las buenas noches y se fue a dormir.   

Petronio                                                1 de junio de 2018



[1] Se conoce como sublime a todo aquello que es visto como eminente, que alcanza un nivel elevado en la escala de valores morales, intelectuales o estéticos. La palabra sublime es de origen latín “sublimis”, formado por “sub” que significa “bajo” y “limis” que expresa “limite”, es decir, bajo limite, lo cual puede ser entendido como aquellas cosas que son sutiles pero los individuos no pueden percibirlas fácilmente.

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