EL AMOR SUBLIME [1]
Como
han escrito más de una vez los entendidos en la materia, hay varios tipos de
amor. Hay el amor filial. Hay el amor maternal. Hay el amor fraternal. Hay el
amor a la Patria. Hay el amor a la naturaleza. Hay el amor a Dios. Hay el amor
de pareja. Y, en cada caso, hay grados y matices. En el grado superlativo, se
puede morir por amor o estar dispuesto a hacerlo, ya sea por un ideal, por una
causa o por una persona.
¿Qué es el amor sublime?
-se preguntaba con frecuencia Fulano de Tal. Y lo asociaba al amor maternal ilimitado
respecto a sus hijos. O el amor por la Patria, asociado a los héroes que la defienden
hasta dar su vida por ella. O el amor apasionado de un hombre o una mujer por
su respectiva pareja. O los amores épicos o trágicos que los grandes escritores
han narrado en obras que han deleitado a varias generaciones. Él, no creía
haber experimentado nunca ese tipo de amor sublime.
Al
final de ese día, Fulano seguía especulando sobre el tema sentado en su silla
mecedora, cuando de pronto se puso de pie y se dirigió a la cocina; abrió la puerta
de la alacena y bajó una caja de color celeste. La abrió y sacó tres paquetitos
del mismo color, guardó la caja y retornó a su cómoda silla y a sus
elucubraciones intelectuales o seudo filosóficas. Quitó la envoltura a uno de
los paquetitos y se llevó a la boca un trozo de chocolate que paladeó con
deleite cerrando los ojos.
-
¡Delicioso!
-exclamó. ¡Sencillamente delicioso! -repitió,
disponiéndose a desenvolver un segundo paquetito mientras tiraba la envoltura
al tacho que tenía al costado, mirando con ternura el tercer paquetito, en cuya
envoltura se podía leer claramente la palabra SUBLIME. Lo que le hizo recordar tiempos
felices en los que disfrutaba de la vida con las cosas más sencillas en compañía
de sus seres queridos.
Y fue entonces
cuando Fulano de Tal comprendió que el amor sublime no tiene por qué ser
necesariamente el amor exaltado, el sentimiento llevado al límite, sino también
aquel que perdura en el tiempo, a pesar de las vicisitudes que nos trae la vida
y que a veces parecen abatirnos.
Era avanzada
la noche, cuando Fulano cerró el libro que estaba leyendo, se levantó de la
silla y dirigió sus pasos hacia el dormitorio cruzando la sala de estar. Sobre la
mesita de centro se apoyaba un portarretrato desde el cual un rostro conocido y
añorado lo seguía con la mirada regalándole una cálida sonrisa. Fulano le
devolvió la mirada, depositó la pieza de chocolate restante al pie del retrato,
le dio las buenas noches y se fue a dormir.
Petronio 1
de junio de 2018
[1] Se conoce como sublime a todo aquello que es visto como eminente, que
alcanza un nivel elevado en la escala de valores morales, intelectuales o
estéticos. La palabra sublime es de origen latín “sublimis”, formado por “sub” que
significa “bajo” y “limis” que
expresa “limite”,
es decir, bajo limite, lo cual puede ser entendido como aquellas cosas que son
sutiles pero los individuos no pueden percibirlas fácilmente.
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