LATERAL THINKING
Edward Charles Francis Publius de Bono.
¿Alguien leyó o escuchó este
nombre alguna vez? Yo no. Me habría llamado la atención. O tal vez ya me
olvidé. Sin embargo, sí he sabido algo del lateral thinking o pensamiento
lateral, aunque no asociado a su creador Edward de Bono.
Una de mis manías de bicho
raro, es leer los diarios y las revistas empezando por la última página. Y se
da el caso de que la última página del semanario The Economist está dedicada al
Obituario, en el que se resalta la vida y obra de alguna personalidad
recientemente fallecida. Pues bien, en el obituario correspondiente a la
edición del 19 junio, el personaje destacado es este “ilustre desconocido” de
nombre tan largo fallecido el 9 de junio a la edad de 88 años.
Pero, aparte del nombre y su
lamentable deceso, lo que llamó poderosamente mi atención fueron los términos
elogiosos en grado superlativo que le otorga la prestigiosa revista a este
doctor en medicina. Basta mencionar dos de esas frases para retratarlo
cabalmente.
“Estaba enseñando al mundo una
nueva forma de pensar, la más importante en 2,300 años”.
“… había hecho el
descubrimiento más importante desde el tiempo de Sócrates, Platón y
Aristóteles”.
Sócrates, Platón y
Aristóteles, la Banda de los Tres, como de Bono los había bautizado, han
monopolizado el pensamiento occidental en lo que se conoce como el pensamiento
vertical, basado en la lógica pura. “No hay nada inherentemente errado en el
pensamiento lógico, así como no hay nada inherentemente errado con los cambios
hacia delante de un carro”, agrega el articulista. “Pero el cambio en reversa
se necesita también para reordenar un patrón o salir de un callejón sin
salida”. Y ofrece el ejemplo de “una fábrica cuyos desperdicios contaminan el
agua que usa la gente aguas abajo. Podría instalarse un costoso equipo de
filtración, o reubicar a la gente en otro lugar. O, en cambio, podría
requerirse a la fábrica que utilice su propia agua contaminada”.
De Bono, propuso su método en
su libro “El Mecanismo de la Mente” en 1969, e inmediatamente captó la
atención de empresas como Siemens, DuPont, Goldman Sachs, BT y Federal Express
entre otras. En Siemens el tiempo de desarrollo de sus productos bajó a la
mitad. El pensamiento lateral fue adoptado en las escuelas de muy diversos
países con extraordinarios resultados, aunque sus detractores, adherentes al
pensamiento de La Banda de los Tres, alegaban que nada nuevo había en el método
y que la mayor parte era obvia. Pero los brillantes resultados hablaban por sí
solos.
De Bono propuso un lenguaje
laxativo, una provocación en medio de una discusión con el objetivo de
facilitar las cosas y generar ideas novedosas. Podía ser una tontería como por
ejemplo: “Por qué las ruedas son redondas? O, si se trata de recoger manzanas
de un árbol ¿por qué hacerlo de la manera más ardua tratando de alcanzarlas, en
lugar de atraerlas al suelo o remover los árboles de las manzanas? O ¿por qué
no mantener rígida la hoja de afeitar y mover la cabeza en su lugar para
afeitarse? Y multitud de cosas de este estilo.
Me he puesto a pensar en
porqué me ha atraído tanto este personaje y he llegado a la conclusión de que
sin haberlo conocido o leído alguno de sus numerosos libros o asistido a sus
centenares de conferencias o cursos por Internet, he estado experimentando, sin
saberlo, con su método y con el pensamiento contra fáctico, y puedo dar fe de
que conduce a la producción de ideas novedosas, interesantes y útiles.
En los difíciles y enrevesados
momentos que vivimos los peruanos, necesitamos acudir a de Bono y a su
pensamiento lateral para salir del callejón sin salida en el que parecemos
estar, sin ver una luz al final del túnel. Ponernos a pensar, por ejemplo, en
qué pasaría si fuese Keiko quien encabezara por estrecho margen los resultados
de la segunda vuelta y cuál sería la actitud de Castillo y Perú Libre. ¿Igual,
diferente? No es una pérdida de tiempo, sino una forma de ver el panorama en una
forma más completa y objetiva. Creo.
Petronio 11
de julio de 2021
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