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Cada loco con su tema y
yo con el mío: PISA.
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Pero, después de tanto
tiempo siento como Bolívar, que estoy arando en el mar.
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En más de una ocasión me
he referido a estas pruebas en las que, según mi modesto entender, reside la
clave para resolver los ancestrales problemas del Perú y para entender por qué han fracasado hasta la fecha todos los intentos
emprendidos para remediarlos.
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Suena excesivamente prometedor
¿verdad? Tal vez por eso nadie me hace caso. Algo así como esos maravillosos productos
que ofrecen curar el cáncer, el sida u otros males semejantes.
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De manera que voy a hacer
un último o penúltimo esfuerzo por hacerme entender, con la esperanza de que pueda
convencer a alguien o, por lo menos, interesarlo en el tema. Lo haré ahora,
partiendo de la definición de lo que es PISA, extraída de uno de los muchos
sitios web al que se puede acceder.
“El informe del programa internacional
para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA (por
sus siglas en inglés: Programme for International Student Assessment)
es un estudio llevado a cabo por la OCDE a nivel mundial que mide el rendimiento
académico de los alumnos en matemáticas, ciencia y lectura. Su objetivo es proporcionar datos comparables
que posibiliten a los países mejorar sus políticas de educación y sus resultados, ya
que “en este análisis no se evalúa al alumno, sino al sistema en el que está
siendo educado”.
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El
Informe PISA se realiza por encargo de los gobiernos y sus instituciones
educativas.
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El
Informe PISA debe llevarse a cabo regularmente, cada 3 años
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PISA
examina a estudiantes de 15 años y no de un nivel escolar específico.
· PISA
no evalúa materias escolares, sino que revisa tres áreas de competencias: lectura,
matemáticas y ciencias, con pruebas diseñadas independientes del currículum (y así poder comparar diversos países).
· PISA
no analiza los programas escolares nacionales, sino que revisa los
conocimientos, las aptitudes y las competencias que son relevantes para el
bienestar personal, social y económico. Para ello, no se mide el conocimiento
escolar como tal, sino la capacidad de los estudiantes de poder entender y
resolver problemas auténticos a partir de la aplicación de conocimientos de
cada una de las áreas principales de PISA.
· La
finalidad de PISA no es sólo describir la situación de la educación escolar en
los países, sino también promover su mejora.
Pues
bien, nos referiremos a dos de las tres pruebas: comprensión lectora y
razonamiento matemático; sabiendo que, si no se entiende lo que se lee, menos
se entiende lo que se habla; y si no se razona bien no pueden tomarse buenas
decisiones o, peor aún, se toman malas decisiones, creyendo que son buenas.
1) Perú participó por
primera vez en el 2000. Salimos “por las patas de los caballos”. Últimos, con
Haití.
2) Sólo este primer
resultado debió ponernos los pelos de punta y ponernos en acción; pero nada se
hizo.
3) En los años sucesivos también
salimos igual, salvo en el 2018 cuando “dejamos el sótano”.
4) Los jóvenes que participan
son una muestra representativa de TODOS los jóvenes del país.
5) Si los participantes
salen mal en los citados rubros, TODOS los jóvenes del Perú también salen mal.
6) ¿Y qué ocurre al pasar
el tiempo? Pues algo simple y natural: los JÓVENES devienen en ADULTOS.
7) Jóvenes mediocres;
adultos mediocres. ¿Verdad?
b 8) No hay institución o
proceso que corrija esa situación. “Lo que natura no da, Salamanca no lo
presta”.
9) Padres de familia, maestros,
obreros, médicos, abogados, ingenieros, militares, deportistas, sacerdotes, funcionarios,
autoridades, ¡Ah! y también políticos y congresistas. Nadie se salva de la
mediocridad.
10) Los jóvenes pertenecientes
a las generaciones que participaron en las primeras pruebas son los adultos que
hoy están a cargo de las instituciones del país, tanto públicas como privadas.
11) ¿Estarán tomando
buenas decisiones? ¿Cómo así? ¿Por arte de birlibirloque? ¿Con la ayuda divina?
Las
medidas para solucionar este gravísimo problema no pasan por enviar “mejores
representantes” a PISA. Quienes piensen así, no han entendido la naturaleza del
problema. SON PARTE DEL PROBLEMA.
Me
doy cuenta de que, si alguien nos dice que no sabemos pensar o razonar, lo rechazamos
de inmediato porque suena a insulto. Es la misma reacción de los alcohólicos
empedernidos que no reconocen su situación hasta que públicamente se ven
obligados a admitirlo. Sólo así tienen esperanzas de cura.
Lo
mismo ocurre con PISA. Debemos reconocer y admitir que no sabemos pensar ni razonar
correctamente, para tomar buenas decisiones. ES lo que PISA nos está
diciendo a gritos y no escuchamos NI ENTENDEMOS.
Y
tomar las medidas del caso: LA MEJORA PROFUNDA E INTEGRAL DE NUESTRA EDUCACIÓN
que no se circunscribe al aumento del presupuesto y el sueldo a los maestros,
sino al esfuerzo coordinado y permanente de TODOS los peruanos, con el
presidente a la cabeza, en lo que las mismas pruebas indican.
En veinte años
podremos ver los resultados que se obtienen: un país desarrollado y en los
primeros lugares en las pruebas PISA.
Así
ha ocurrido en Finlandia, en Singapur, en Shanghái y ahora en Portugal. ¿Por qué
no en Perú?
Petronio.
Nota.- No se debe tomar al pie de la letra la expresión de que todos los peruanos son mediocres. Se trata del promedio. Tenemos gente notable, "fuera de serie", reconocida en nuestro país y en el extranjero. Pero, si se entendiera de esa manera, sería una muestra palpable de lo que las pruebas PISA demuestran: no entendemos lo que leemos.
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