lunes, 20 de enero de 2020

NUESTRA CAJA DE PANDORA


Parece que, en algún momento no precisado, hemos vuelto a abrir la Caja de Pandora de donde han salido todos los males que aquejan al Perú. La confusión y la incertidumbre reinan por doquier y cada vez son más los peruanos que piensan que los nuevos congresistas que vamos a elegir el Domingo 26,  no van a ser mejores que los que botamos recientemente. Y, al igual que en la leyenda contada por Esquilo hace más de dos mil años, no nos quedaría otra opción que aguardar la aparición, desde el fondo de la Caja, de una nueva Esperanza que calme nuestros temores y alivie nuestras preocupaciones por el futuro del Perú.

Situaciones semejantes o peores que la actual hemos vivido en el pasado y hemos logrado sobrevivir. Hemos salido maltrechos; pero vivos. Pareciera que estamos condenados a repetir el círculo vicioso de crisis e interrupciones de nuestra democracia y restauraciones dolorosas y forzadas que, sin embargo, dejan huellas y cicatrices. Y lo peor es que nos hemos acostumbrado a eso y no aprendemos la lección.

Nos hemos tomado en serio la frase de que Dios es peruano y que siempre seremos rescatados por alguna circunstancia favorable o algún mesías salvador.

Una nueva Caja de Pandora hemos abierto. Los males están ya por todas partes haciendo de las suyas y los peruanos estamos aguardando como siempre la aparición de la Esperanza. ¿Saldrá?

Tal vez, algún día, se agote el caudal de esperanzas que creemos inagotable y que, de nuestra Caja de Pandora ya no salga nada, “aunque raspemos la olla”. Tal vez ese día los peruanos nos demos cuenta de que no se puede vivir de esperanzas todo el tiempo y que la ayuda divina tampoco responderá a nuestros ruegos, si es que no ponemos algo o mucho de nuestra parte.

Una nueva oportunidad se nos ofrece este Domingo 26, aunque muy pocos creen que será aprovechada. Y otra, mucho más grande, vendrá a continuación: las elecciones generales del 2021. ¿Sabremos aprovecharla? O tendremos que coincidir con el maestro Basadre de que el nuestro es el país de las oportunidades perdidas.

Ya veremos. Por el momento  no termino con las habituales frases de “Ojalá” o “Esperemos que así sea” para no agotar la poca cantidad de esperanzas que pueda quedar en la Caja o en la olla.


Petronio

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