jueves, 30 de enero de 2020

¿EL ORDEN DE LOS FACTORES ALTERA EL PRODUCTO?


Los pobres políticos han sido, son y serán vapuleados todos los días del año y en todas partes del mundo.  Ya es hora de que alguien salga en su defensa. Pero; ¿necesitan que alguien los defienda? [1]

En Perulandia, la cosa no es diferente; yo diría que es mucho peor. Por eso es por lo que no tenemos verdaderos partidos políticos, ni institucionalidad. Los hemos escarnecido y estereotipado tanto que ya nadie da un medio por ellos.[2] Para una gran mayoría, ser político en el Perú es sinónimo de ser ladrón. De ahí la conocida frase que se ha hecho dogma de fe en nuestro medio cuando se menciona a cualquier autoridad que quiera reelegirse: “Roba; pero hace obra”. Lo que suena casi a un elogio.

Pues bien; partiendo de esta frase y de su conocida y malévola connotación, voy a tratar de borrar, en algo, la mala fama de los políticos. Tarea titánica, incomprendida y probablemente condenada al fracaso. Pero, de todos modos, haremos el intento, aunque tengamos que nadar contra la corriente.

En primer lugar; creo que la frase no está apropiadamente construida pues, si se trata de “elogiar” o de justificar a la autoridad o al político, se debería destacar primero lo bueno, para luego añadir el defecto. En consecuencia, habría que reformularla así: Hace obra; pero roba.

Las palabras son las mismas; pero el enunciado no tiene necesariamente la misma connotación. Por lo que se hace evidente que aquí no vale el principio matemático de que el orden de los factores no altera el resultado. En política, el orden sí altera el resultado; aunque sea un poco, o un mucho.

Pero; no son las únicas variantes. Hagamos una lista, según mi particular escala de valores:

1.       Hace obra; y no roba.
2.       Hace obra; pero roba.
3.       Roba; pero hace obra.
4.       No roba; ni hace obra.
5.       Roba; y no hace obra.

El primero es lo ideal. Muy difícil de hallar. Es una rara avis; pero hay uno que otro ejemplar por ahí.
El segundo es lo más común de encontrar en la práctica. Abundan.
El tercero no es deseable; pero algo hacen que ¿los justifica? No abundan; pero sí hay muchos.
El cuarto es indeseable e injustificable. No hay muchos, por fortuna. Pero, de que los hay, los hay.
El quinto, a Dios gracias, es muy raro; pero existe. Ejemplo: el ¿presidente? de Ancash; elegido, acusado, denunciado, encarcelado, perseguido y vuelto a reelegir con la promesa de entregar a cada familia ancashina 500 soles mensuales; y celebrar a lo grande sus primeros 100 días de gobierno. ¡@#¿?%?

Bueno, pues.  Exceptuando los casos extremos lo que nos queda es lo real; no lo deseable sino lo real. Todos quisiéramos tener políticos y autoridades tipo 1, pero ¿de dónde? No se le puede pedir peras al olmo. No vivimos en el País de las Maravillas ni en un cuento de hadas en donde existen las varitas mágicas y los príncipes encantados. Vivimos en el Perú, con todo lo bueno, lo malo y lo feo que nos han dejado las generaciones anteriores. Saquémosle el mejor provecho a lo que tenemos y no permitamos que ningún autoritario o demagogo nos venga con el cuento chino de que él sí hará obra y no robará. Porque, sí robará, no sólo las arcas del Estado, sino lo que es peor, nos robará la esperanza.

Petronio

[1] Este pechito. Pero; por favor, no tiren piedras ni huevos podridos, y menos en la cara. Y dejen a mi mamacita dormir en paz.
[2] Y sin embargo seguimos votando por ellos; aunque, a decir verdad, cada vez son más los que no votan o lo hacen en blanco o viciado. A este paso, pronto superarán a los que sí votamos. OJO con los que auspician el voto voluntario. Habría que cerrar la tienda.

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